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Pensamiento sistémico: la clave de estrategias sostenibles que sí funcionan

  • paula608
  • 1 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 2 dic 2025


¿Alguna vez has solucionado un problema y sin querer creas otros nuevos?

Esto ocurre porque abordamos desafíos complejos con soluciones lineales, sin considerar las interconexiones de un sistema y cómo unas decisiones afectan a otras.


Por ejemplo, una empresa puede decidir reemplazar los envases de un solo uso por alternativas compostables para reducir residuos. Sin embargo, al no analizar el sistema completo, no descubre que los nuevos materiales son más caros, debe cambiar de proveedores, su equipo de operaciones no está preparado para gestionarlos ni la infraestructura local para compostarlos. El resultado: más costes y poco impacto real.


Los desafíos ambientales, sociales y económicos no actúan de forma aislada. Se alimentan entre sí, se refuerzan o debilitan y van cambiando en el tiempo. Por esto, para generar cambios reales y duraderos necesitamos una perspectiva distinta para evaluar los problemas y diseñar soluciones.



Systems Practice, metodología desarrollada por Omidyar Group (2017) nace con este propósito. Como una de las metodologías aplicadas dentro de la teoría de sistemas ayuda a los equipos y organizaciones a abordar la complejidad de forma clara y estratégica. Combina el pensamiento sistémico, herramientas prácticas y etapas definidas para entender:


  • Bucles de retroalimentación

  • Relaciones entre factores

  • Dinámicas del comportamiento de un sistema


Esto permite entender las raíces del problema, no sólo la punta del iceberg; y descubrir que puntos intervenir para desencadenar transformaciones positivas.


En sostenibilidad Systems practice es clave porque permite:


  • Evitar soluciones de corto plazo con efectos no deseados

  • Diseñar estrategias que modifiquen la estructura del sistema

  • Priorizar inversiones, políticas o innovaciones con mayor poder transformador

  • Comprender la complejidad del entorno y anticipar efectos secundarios

  • Aprovechar sinergias y crear soluciones resilientes


Pasos esenciales para aplicar esta metodología


  1. Sentar las bases: define los objetivos, el alcance y las preguntas que guiarán el desafío que quieres abordar. Esto es clave para mantener el foco y destinar tus esfuerzos de forma eficiente. En sostenibilidad corporativa, esta fase debiera incluir conversaciones entre las distintas áreas relacionadas al foco que se quiere abordar, como: operaciones, sostenibilidad, dirección y actores externos relevantes (proveedores, clientes).

  2. Obtener claridad: mapea el sistema. Comprende las dinámicas que impactan tus objetivos, e identifica relaciones, actores, fuerzas y tendencias del sistema. Esto permite identificar los bucles de retroalimentación: ciclos que perpetúan los patrones actuales del sistema y que permiten identificar las causas de un problema. Por ejemplo, en eventos deportivos, abordar la generación de residuos no consiste sólo en centrarse en el día del evento y en decisiones de la organización. Si no que también en las decisiones de toda la cadena de valor: contratos con proveedores, diseño de envases y productos comerciales, mensajes de marca y el comportamiento de los públicos asistentes.

  3. Identificar oportunidades: luego de comprender cómo funciona el sistema, es importante que identifiques los puntos donde una intervención puede transformarlo. Esto es necesario para destinar los recursos de forma eficiente y maximizar el impacto de las inversiones. Estos puntos estratégicos no tienen por qué implicar grandes inversiones, a veces un pequeño cambio puede generar impactos mucho mayores. Por ejemplo, en el sector hotelero, rediseñar la experiencia del huésped ajustando porciones y comunicando información clave en el buffet sobre desperdicio alimentario, puede generar cambios más efectivos y accesibles que invertir en nuevas tecnologías.

  4. Actuar estratégicamente: diseña la estrategia y acciones que maximicen el potencial de impacto. Aquí las intervenciones se diseñan para interactuar con los bucles del sistema ya identificados, con el objetivo de romper los que perpetúan el problema y reforzar los que tienen potencial de cambio positivo. En un proyecto de inversión sostenible, por ejemplo, esto implica invertir en modelos de negocios que no sólo mitiguen externalidades negativas si no que alteren los incentivos estructurales del sistema. Como organizaciones que impulsen prácticas regenerativas que cambian cómo productores, distribuidores y consumidores toman decisiones.

  5. Aprender y adaptar: evoluciona junto con el sistema. Luego de implementar acciones es clave evaluar sus efectos e ir adaptándolas para maximizar el impacto y evitar consecuencias no deseadas. Esto es esencial para medir el impacto, innovar y aprender de forma continua. Por ejemplo, en economía circular, un piloto puede generar aprendizajes del comportamiento humano o barreras operativas que afectan la ejecución de estrategias, como confusión del usuario sobre qué depositar en cada contenedor o limitaciones en la logística. Estos insights permiten ajustar y mejorar las acciones.


Cómo te ayuda Greenme a implementar proyectos con visión sistémica


Trabajamos para ayudarte a transformar tu sistema y guiarte en el proceso. A que tus resultados no sólo mitiguen efectos negativos si no que generen cambios positivos y beneficios duraderos.


En Greenme podemos acompañarte a:


  • Mapear sistemas complejos relacionados a tu sector

  • Identificar palancas estratégicas

  • Diseñar intervenciones con impacto multiplicador y resilientes

  • Monitorear y adaptar tu estrategia para maximizar resultados


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