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Huella de carbono: qué es y cómo calcularla

  • 30 oct 2024
  • 7 min de lectura


La huella de carbono de una empresa se refiere a la cantidad total de gases de efecto invernadero que una organización emite directa e indirectamente en el desarrollo de sus actividades.


Entender qué es la huella de carbono de una empresa es fundamental para identificar las áreas en las que se pueden aplicar medidas de reducción de emisiones. En Greenme, ayudamos a las organizaciones a medir y gestionar su huella de carbono para avanzar hacia un modelo más sostenible y descarbonizado.


La huella de carbono es el punto de partida de cualquier estrategia climática seria: si no mides, no puedes reducir, ni cumplir, ni demostrar nada ante clientes, bancos o la Administración. En esta guía explicamos qué es la huella de carbono, cómo se calcula, con qué marcos y qué obligaciones existen ya en España.


Y si lo que buscas es el siguiente paso —cómo reducir esas emisiones y por qué hacerlo—, lo desarrollamos en nuestro artículo sobre descarbonización.


¿Qué es la huella de carbono?


La huella de carbono es la cantidad total de gases de efecto invernadero (GEI) asociada, directa o indirectamente, a una organización, un producto, un servicio o una actividad. Se expresa en toneladas de CO2 equivalente (tCO2e), una unidad que permite sumar en una sola cifra gases distintos según su poder de calentamiento.


No se trata solo de conocer una cifra: medir la huella de carbono permite identificar qué procesos, consumos o proveedores concentran el impacto para poder actuar sobre ellos.


Conviene distinguir dos enfoques que responden a preguntas distintas:


  • Huella de carbono de organización: todas las emisiones de la empresa en un periodo, normalmente un año.


  • Huella de carbono de producto: las emisiones asociadas al ciclo de vida de un producto o servicio concreto.


La huella de organización permite gestionar el impacto global de la empresa, mientras que la huella de producto ayuda a identificar oportunidades de mejora dentro de una línea de negocio, un servicio o una referencia específica.


Importancia de reducir la huella de carbono en las empresas


Las empresas tienen un rol crucial en la lucha contra el cambio climático. Reducir la huella de carbono en las empresas no solo beneficia al medio ambiente, sino que también mejora la reputación corporativa y puede reducir costes operativos a largo plazo.


La reducción de la huella de carbono de una empresa demuestra el compromiso de la organización con la sostenibilidad, algo cada vez más valorado por consumidores e inversores. A través de nuestra consultoría ESG, Greenme ofrece estrategias personalizadas para reducir las emisiones y fomentar la sostenibilidad.


Más allá del cumplimiento, medir la huella de carbono es ya un requisito habitual en licitaciones públicas y en las exigencias de grandes clientes. También puede mejorar el acceso a financiación sostenible y, casi siempre, destapa ineficiencias energéticas que se traducen en ahorro.


Medir año a año permite comparar resultados, establecer objetivos de reducción realistas y comunicar el desempeño ambiental con datos trazables mediante indicadores ESG.



Los tres alcances de la huella de carbono


El estándar de referencia, el GHG Protocol, clasifica las emisiones en tres alcances:


Alcance 1: emisiones directas


El alcance 1 incluye las emisiones procedentes de fuentes propias o controladas por la empresa, como la combustión en calderas o en la flota de vehículos. También contempla:


  • Combustibles consumidos en instalaciones, maquinaria o vehículos.

  • Procesos industriales que generan emisiones.

  • Emisiones fugitivas de equipos de refrigeración o aire acondicionado.


Alcance 2: emisiones indirectas de energía


El alcance 2 recoge las emisiones derivadas de la generación de la energía que la empresa adquiere y consume.

Incluye, por ejemplo:


  • Electricidad comprada.

  • Calor adquirido.

  • Vapor.

  • Refrigeración.


Aunque estas emisiones no se generan físicamente en las instalaciones de la empresa, están vinculadas directamente a su consumo energético.


Alcance 3: otras emisiones indirectas de la cadena de valor


El alcance 3 incluye el resto de emisiones indirectas asociadas a la actividad de la empresa, tanto antes como después de su operación directa.

Puede incluir:


  • Compra de bienes y servicios.

  • Materias primas.

  • Transporte y distribución.

  • Viajes de negocio.

  • Desplazamientos de empleados.

  • Residuos generados.

  • Uso de los productos vendidos.

  • Fin de vida de los productos.

  • Actividades de proveedores y colaboradores.


En muchas organizaciones, el alcance 3 concentra la mayor parte de la huella de carbono y es también el más difícil de medir. Para profundizar en cómo integrar estos datos dentro de la estrategia ambiental y de reporting, consulta nuestra guía sobre memoria de sostenibilidad.



¿Cómo reducir la huella de carbono en una empresa?


Existen varias estrategias para reducir la huella de carbono en una empresa, desde la mejora de la eficiencia energética hasta la adopción de energías renovables. En Greenme, ofrecemos asesoría personalizada para cada cliente, ayudándoles a implementar prácticas sostenibles en toda su cadena de valor.


Estas medidas no solo contribuyen a reducir la huella de carbono de las empresas, sino que también pueden representar una ventaja competitiva en un mercado que valora cada vez más la responsabilidad ambiental.


Algunas medidas habituales para reducir la huella de carbono de una empresa son:


  • Mejorar la eficiencia energética de instalaciones y equipos.

  • Reducir consumos innecesarios.

  • Incorporar energía renovable o autoconsumo.

  • Electrificar procesos, movilidad o flotas cuando sea viable.

  • Optimizar rutas, transporte y logística.

  • Revisar criterios de compra y relación con proveedores.

  • Reducir residuos y avanzar hacia modelos de economía circular.

  • Integrar criterios climáticos en el diseño de productos y servicios.


La reducción debe priorizarse según el impacto ambiental, la viabilidad técnica y la inversión necesaria. La compensación puede ser útil para emisiones difíciles de evitar, pero no debe sustituir las medidas de reducción dentro de la actividad de la empresa.


Para convertir los resultados de la huella en medidas concretas, responsables, plazos e inversión, consulta nuestro artículo sobre descarbonización.


Beneficios de medir y reducir la huella de carbono para empresas


Medir y reducir la huella de carbono de una empresa no solo contribuye a la sostenibilidad, sino que también ofrece beneficios tangibles para el negocio. Las empresas que adoptan prácticas sostenibles a menudo experimentan una reducción en costes operativos, ya que mejorar la eficiencia energética y reducir el consumo de recursos ayuda a optimizar el presupuesto.


Además, al medir y gestionar la huella de carbono, las organizaciones pueden identificar oportunidades para innovar en procesos, reducir desperdicios y aumentar la eficiencia de sus operaciones, lo cual refuerza su posición en el mercado.

El compromiso con la reducción de la huella de carbono de una empresa también fortalece la relación con los grupos de interés. Los consumidores, inversores y socios valoran cada vez más a las empresas que demuestran responsabilidad ambiental, lo que puede traducirse en una mejora en la reputación corporativa y un aumento en la lealtad de los clientes.


La huella de carbono es también un dato cada vez más solicitado por clientes, entidades financieras e inversores dentro de sus criterios ESG. Contar con una metodología clara y trazable mejora la capacidad de responder a cuestionarios de sostenibilidad, requisitos de proveedores y procesos de contratación.


Estrategias avanzadas para la gestión de la huella de carbono


Además de las prácticas básicas de reducción, como la eficiencia energética y la adopción de energías renovables, existen estrategias avanzadas para gestionar la huella de carbono en empresas.


Una de ellas es la implementación de un sistema de economía circular, que busca maximizar la reutilización de recursos y minimizar los residuos generados. Las empresas pueden optar por incorporar materiales reciclados en sus procesos de producción y establecer programas de reciclaje interno para reducir su impacto ambiental.


Otra estrategia complementaria es la compensación de carbono, que permite apoyar proyectos de absorción o reducción de emisiones para equilibrar parte de aquellas emisiones que no se pueden evitar todavía. Sin embargo, la compensación debe formar parte de una estrategia climática más amplia y no sustituir la reducción directa de emisiones dentro de la empresa.


Cómo calcular la huella de carbono de una empresa


Calcular la huella de carbono de una empresa es un proceso clave para reducir las emisiones y contribuir a la sostenibilidad.

La fórmula básica es:


Huella de carbono = dato de actividad × factor de emisión


1. Definir el alcance y los límites


El primer paso consiste en determinar qué se quiere medir: una organización, una instalación, una actividad, un producto o un servicio. También se debe definir el periodo analizado y los límites organizativos y operativos del cálculo.


2. Recopilar los datos de actividad


Después se recopilan los datos que generan emisiones, como el consumo de electricidad, combustibles, gas, kilómetros recorridos, materiales adquiridos, residuos, transporte, viajes de negocio o información procedente de proveedores.

La calidad del cálculo depende directamente de la calidad y trazabilidad de estos datos.


3. Aplicar factores de emisión


Cada dato de actividad se convierte en toneladas de CO2 equivalente mediante un factor de emisión reconocido.

Por ejemplo, el consumo eléctrico se convierte en emisiones aplicando el factor correspondiente al mix energético o a la metodología seleccionada.


4. Consolidar, documentar y verificar


Por último, se suman las emisiones por fuente y por alcance, se documentan los supuestos empleados y se conserva la trazabilidad de los datos.


Esta fase es clave para poder comparar resultados entre años, elaborar planes de reducción, responder a requisitos de clientes o avanzar hacia una posible inscripción en el Registro de huella de carbono.


Marcos de referencia


No hace falta inventar el método: existen estándares consolidados. El GHG Protocol es la referencia internacional para la contabilidad de emisiones.


En el mundo ISO, la ISO 14064-1 cubre la huella de organización y la ISO 14067, la huella de producto.


Usar un marco reconocido es lo que hace que tu cálculo sea comparable y defendible ante terceros.



Obligación de calcular la huella de carbono en España: Real Decreto 214/2025


El Real Decreto 214/2025, de 18 de marzo, crea el registro de huella de carbono, compensación y proyectos de absorción de CO2 y establece la obligación de calcular la huella de carbono y de elaborar y publicar un plan de reducción de emisiones para determinadas entidades. Desarrolla la Ley 7/2021 de cambio climático y transición energética y deroga el anterior registro voluntario, regulado por el RD 163/2014.


La obligación afecta a las sociedades que formulen cuentas consolidadas y a las sociedades de capital con más de 500 empleados que sean entidades de interés público o tengan la consideración de gran empresa.


Estas organizaciones deben calcular su huella de carbono, elaborar un plan de reducción de emisiones y publicar esa información. El plan debe incorporar un objetivo cuantificado de reducción con un horizonte temporal de, al menos, cinco años y las medidas previstas para alcanzarlo.


La inscripción en el Registro de huella de carbono del MITECO es voluntaria para estas empresas. En cambio, determinadas entidades del sector público administrativo estatal deben calcular, elaborar su plan e inscribirse anualmente en el Registro.


En relación con el alcance 3, conviene distinguir entre cálculo, reporte e inscripción: para la inscripción general de organizaciones, sigue siendo voluntario. La incorporación obligatoria del alcance 3 a partir de la huella correspondiente a 2028 afecta al sector público administrativo estatal.


Además, varias comunidades autónomas, como Baleares, Navarra o la Comunidad Valenciana, cuentan con obligaciones o registros propios. Conviene comprobar la normativa autonómica aplicable.





 
 
 

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