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Indicadores ESG: los KPIs de sostenibilidad que toda empresa debería medir

  • hace 6 horas
  • 3 min de lectura

“Lo que no se mide no se puede mejorar.”


En sostenibilidad esto es literal: sin indicadores, la estrategia ESG se queda en buenas intenciones. Y ya no es un asunto de minorías: según la Encuesta de Reporte de Sostenibilidad 2024 de KPMG, el 90% de las grandes empresas del mundo publican información de sostenibilidad, y el 98% de las 250 mayores.


Los indicadores ESG son los que convierten esos compromisos en datos comparables, año tras año. En esta guía explicamos qué son, repasamos ejemplos por cada pilar, los marcos de referencia y cómo elegir los que de verdad aportan.


Qué son los indicadores ESG


Un indicador ESG (o KPI de sostenibilidad) es una métrica que cuantifica el desempeño ambiental, social o de gobernanza de una organización. Conviene no confundir indicador con objetivo: el indicador mide (toneladas de CO2 emitidas), mientras que el objetivo marca la meta (reducir un porcentaje para una fecha).


Un buen sistema de gestión combina ambos: mide para saber dónde está y fija objetivos para saber a dónde va.


Indicadores ambientales (E)


  • Huella de carbono por alcances 1, 2 y 3 (toneladas de CO2 equivalente).

  • Consumo energético total y porcentaje de energía renovable.

  • Consumo de agua y, en su caso, agua en zonas de estrés hídrico.

  • Residuos generados y porcentaje valorizado o reciclado.

  • Porcentaje de materiales reciclados o de origen sostenible en el producto.


Indicadores sociales (S)


  • Índice de frecuencia y gravedad de accidentes laborales.

  • Rotación de personal y tasa de absentismo.

  • Brecha salarial de género y porcentaje de mujeres en plantilla y en dirección.

  • Horas de formación por empleado.

  • Porcentaje de proveedores evaluados en criterios sociales.


Indicadores de gobernanza (G)


  • Composición e independencia del órgano de administración.

  • Diversidad en el consejo y en puestos directivos.

  • Casos confirmados de corrupción o incumplimientos y medidas adoptadas.

  • Porcentaje de empleados formados en ética y cumplimiento.

  • Porcentaje de proveedores evaluados en criterios ESG.


Marcos de referencia para tus indicadores


No hace falta inventar los indicadores: existen marcos consolidados que garantizan que sean comparables y reconocidos. Los principales:


  • GRI (Global Reporting Initiative): el estándar más utilizado del mundo. Según KPMG (2024), lo usa el 71% de las grandes empresas nacionales y el 77% de las 250 mayores del mundo.

  • ESRS (estándares europeos de sostenibilidad): el marco de la UE. Su primer juego llegó a incluir más de mil indicadores (datapoints); la simplificación de 2026 los reduce en más de un 70%, dejando los obligatorios en torno a 320 y eliminando los voluntarios, para centrar el reporte en lo material (EFRAG / Comisión Europea).

  • SASB (ahora parte de la Fundación IFRS): enfoque sectorial, muy valorado por inversores.

  • ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible): útiles para vincular tus indicadores a metas globales de la Agenda 2030.


Cómo elegir buenos indicadores ESG


El error más común no es medir poco, sino medir de todo. La clave es seleccionar pocos indicadores, pero los correctos:


  • Parte de la materialidad: mide lo relevante para tu sector y tus grupos de interés, no todo lo medible. De hecho, cerca del 80% de las empresas analizadas por KPMG ya realizan algún análisis de materialidad (enter. interno: doble materialidad).

  • Pocos y bien definidos: mejor un cuadro de mando reducido y fiable que decenas de métricas que nadie actualiza.

  • Que sean SMART: específicos, medibles, accionables, relevantes y temporales.

  • Comparables en el tiempo: define la metodología de cálculo y mantenla estable para poder seguir la evolución año a año.


Los indicadores ESG son parte de una estrategia ESG


Un indicador aislado no dice gran cosa. Los indicadores ESG cobran sentido cuando forman parte de una estrategia ESG: la guía que define cómo una empresa integra la sostenibilidad en su modelo de negocio.


En esencia, una estrategia ESG es un conjunto ordenado de objetivos y de KPIs (indicadores clave): los objetivos marcan a dónde quieres llegar y los indicadores te dicen si estás avanzando. Por eso los indicadores son una parte esencial de la estrategia, no un anexo: son el cuadro de mando que conecta la ambición con la realidad.


La secuencia ordenada es esta:


  1. La materialidad define qué asuntos son relevantes para tu negocio y tus grupos de interés (enter. interno: doble materialidad).

  2. La estrategia ESG fija los objetivos y la hoja de ruta para integrarlos en el modelo de negocio.

  3. Los indicadores (KPIs) miden el avance hacia esos objetivos, año a año.

  4. El reporte y la comunicación lo demuestran ante clientes, bancos e inversores (enter. interno: criterios ESG).


Dicho de otro modo: sin estrategia, los indicadores son números sueltos; sin indicadores, la estrategia es un brindis al sol. Y todo ello alimenta decisiones concretas: tus indicadores ambientales, por ejemplo, son la base de tu plan de descarbonización (enter. interno: huella de carbono y descarbonización).


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