Criterios ESG: qué son y cómo aplicarlos en tu empresa
top of page

Criterios ESG: qué son y cómo aplicarlos en tu empresa

  • hace 3 días
  • 5 min de lectura

Actualizado: hace 2 días


Si tu empresa se ha topado con las siglas ESG —en la petición de un cliente, en una solicitud de financiación, solicitud de una póliza de crédito o durante un licitación pública— y quieres entender qué hay detrás sin rodeos, esta guía es para ti. Te explicamos qué son los criterios ESG, qué incluye cada uno, de dónde vienen, cómo se relacionan con los ODS, por qué importan cada vez más y cómo empezar a aplicarlos con cabeza.


Qué significan las siglas ESG


ESG son las siglas en inglés de Environmental, Social y Governance; en español se traducen como ASG (Ambiental, Social y Gobernanza): es exactamente lo mismo, solo cambia el idioma. Son las tres dimensiones con las que inversores, clientes y reguladores evalúan el desempeño no financiero de una empresa: su impacto en el entorno y la sociedad y la forma en que se gobierna. No sustituyen al análisis financiero; lo completan, de ahí que cada vez más constituyan unas finanzas ampliadas, unas finanzas 2.0.



Ambiental (E)


Mide el efecto, directo e indirecto, de la actividad sobre el medio ambiente:


  • Emisiones de gases de efecto invernadero (huella de carbono)

  • Consumo de energía y porcentaje de renovables.

  • Uso del agua y gestión de residuos.

  • Economía circular y uso eficiente de materiales.

  • Contaminación y protección de la biodiversidad.


Social (S)


Evalúa la relación de la empresa con las personas y las comunidades:


  • Condiciones laborales, salud y seguridad.

  • Igualdad, diversidad e inclusión, y brecha salarial.

  • Formación y desarrollo de la plantilla.

  • Derechos humanos en la cadena de suministro.

  • Privacidad de datos y relación con clientes y comunidad.


Gobernanza (G)


Se refiere a cómo se dirige y controla la empresa:


  • Composición, independencia y diversidad del órgano de administración.

  • Ética empresarial, anticorrupción y código de conducta.

  • Transparencia y calidad de la información pública.

  • Gestión de riesgos y cumplimiento normativo.


Estas tres dimensiones —ambiental, social y de gobernanza— están dejando de ser únicamente marcos de sostenibilidad para convertirse, de forma transversal, en factores geopolíticos y de competitividad empresarial.


  • En el plano ambiental, la descarbonización de las empresas está cada vez más vinculada a la independencia frente a los combustibles fósiles, la exposición a la volatilidad de sus precios y la vulnerabilidad ante crisis geopolíticas.


  • Al mismo tiempo, las nuevas formas limpias de generación de energía y los modelos de economía circular se consolidan como palancas de competitividad en Europa, un continente altamente dependiente de recursos energéticos y materias primas críticas, donde la soberanía energética, industrial y de suministro será clave para su resiliencia futura.


  • Por último, la transición hacia nuevos modelos de negocio —como la generación renovable, el biometano, los centros de datos o la inteligencia artificial— también plantea nuevos retos sociales y territoriales. Estos proyectos pueden generar tensiones con comunidades locales por su consumo de suelo, agua, energía o recursos, haciendo imprescindible una gestión rigurosa del impacto social, la transparencia y la licencia social para operar.


De dónde vienen los criterios ESG


La idea de fondo —crear valor sin comprometer el futuro— se remonta a la definición de desarrollo sostenible del Informe Brundtland (Naciones Unidas, 1987): aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las de las generaciones futuras. El término ESG como tal se popularizó con el informe “Who Cares Wins”, impulsado en 2004 en el marco del Pacto Mundial de Naciones Unidas, y se consolidó con el lanzamiento en 2006 de los Principios para la Inversión Responsable (PRI) de la ONU. Así, de la inversión socialmente responsable (ISR) se pasó a un marco medible y comparable. Su transversalidad con otras tendencias como la competitividad o la geopolítica vienen de la idea de la interconexión de un planeta finito. Tanto el Planeta como la sociedad se consideran los primeros stakeholders de cualquier empresa: ningún negocio puede prosperar en un medioambiente adverso o sin recursos naturales disponibles, ningún negocio puede prosperar en una sociedad quebrada.


Criterios ESG y ODS: cómo se conectan


Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (los 17 ODS de la Agenda 2030 de la ONU, objetivos muy loables y ambiciosos ratificados por 197 países) y los criterios ESG son dos caras de la misma moneda: cuando una empresa trabaja sus criterios ESG, está contribuyendo a determinados ODS. El Pacto Mundial los relaciona de esta forma:


  • Ambiental (E): ODS 6 (agua limpia y saneamiento), ODS 7 (energía asequible y no contaminante), ODS 12 (producción y consumo responsables) y ODS 13 (acción por el clima).


  • Social (S): ODS 1 (fin de la pobreza), ODS 3 (salud y bienest

    ar), ODS 5 (igualdad de género), ODS 8 (trabajo decente) y ODS 10 (reducción de las desigualdades).


  • Gobernanza (G): ODS 8 (trabajo decente y crecimiento económico), ODS 16 (paz, justicia e instituciones sólidas) y ODS 17 (alianzas para lograr los objetivos).



Por qué los criterios ESG importan a tu empresa


Los criterios ESG han dejado de ser una cuestión reputacional para convertirse en un asunto de acceso a mercado, a clientes y a financiación. Estos son los principales motores:


Inversores y financiación


El ESG es hoy un criterio central de inversión. Los inversores institucionales utilizan ratings ESG —como MSCI ESG Ratings, una de las referencias del mercado— para decidir dónde colocan su dinero, y un buen perfil ESG facilita el acceso a financiación sostenible ¿Por qué? Las entidades financiera y los inversores saben lo importante que es para cualquier negocio el bienestar ecológico y social, ninguna empresa pue tener éxito, ni pueden aumentar su valor, en un contesto de dependencia energética, eventos climáticos extremos, tensiones sociales y geopolíticos o escasez de recursos.


Clientes y cadena de suministro


Las grandes empresas trasladan sus exigencias ESG a sus proveedores. Según el Pacto Mundial, el 80% de las empresas del IBEX 35 ya evalúa a sus proveedores con criterios sociales y de derechos humanos. Un ejemplo concreto: Iberdrola evalúa a más de 20.000 proveedores con un modelo que pondera un 40% lo ambiental, un 30% lo social y un 30% el buen gobierno, y condiciona la continuidad como proveedor a alcanzar unos mínimos. Aunque tu empresa no esté obligada a reportar, es muy probable que un cliente te pida tu información ESG.


Regulación


La normativa europea aprieta tanto a nivel corporativo como sectorial, empujado por vientos geopolíticos y con una visión clara: la sostenibilidad es sinónimo de seguridad. La directiva de informes de sostenibilidad (CSRD), tras su revisión por el paquete Ómnibus en 2026, obliga a reportar a las grandes empresas —con más de 1.000 empleados y más de 450 millones de euros de cifra de negocio— y su efecto cascada alcanza a toda la cadena de valor, también a las pymes proveedoras. En un país donde el 99% del tejido empresarial son pymes, eso significa que casi nadie queda del todo al margen.


Talento, reputación y eficiencia


Un buen desempeño ESG ayuda a atraer y retener talento, refuerza la confianza de clientes y consumidores y, muy a menudo, destapa ineficiencias (de energía, agua o residuos) que se traducen en ahorro.



ESG, ASG y RSC: ¿es lo mismo?


ESG y ASG son lo mismo: solo cambia el idioma. La RSC (responsabilidad social corporativa) es el precedente: un enfoque más voluntario y reputacional. ESG es su evolución medible, basada en datos, comparable y ligada a la gestión de riesgos y a la inversión. Dicho de otro modo: la RSC contaba lo que hacías; el ESG lo mide.


Cómo aplicar los criterios ESG paso a paso


  1. Diagnóstico y materialidad: identifica qué asuntos ESG son relevantes para tu sector y tus grupos de interés. No todo aplica por igual a una constructora, a una tecnológica o a un hotel (enter. interno: doble materialidad).

  2. Línea base con indicadores: mide unos pocos KPIs significativos por cada pilar, por ejemplo huella de carbono, accidentalidad o diversidad en dirección (enter. interno: indicadores ESG).

  3. Plan de acción priorizado: fija objetivos realistas, con responsables y plazos, empezando por lo material y por lo que mejora a la vez riesgo y eficiencia (enter. interno: acciones sostenibles).

  4. Gobernanza interna: define quién lidera el ESG y cómo se reporta a dirección.

  5. Evidencia y evaluación: documenta políticas y resultados y prepárate para las evaluaciones de clientes (enter. interno: EcoVadis) o para una due diligence ESG (enter. interno: due diligence ESG).


Preguntas frecuentes sobre los criterios ESG



 
 
 
bottom of page